16 de enero de 2016

... del por qué tengo que aprender francés - parte II



– Je ne parle pas français. pardón, ¿parle vous le espagnol?

Ya lo había dicho antes, debo aprender francés. Pero uno es necio. Venía yo caminando por una de las calles del barrio de Montmartre, Rue Caulaincourt cuando me encontré una bonita librería de segunda mano, de esas que abundan en París... neta abundan. Aquí fue cuando recordé eso de aprender a hablar francés:

– ¿Ru Culericu?, ¿Claouricu? ¿Clericot? mmta madre! ¿cómo demonios se pronuncia?

Según mi historia personal, en la escuela secundaria yo elegí Francés como segunda lengua. Supongo que alguna vez observé a mi querida hermana sufrir con el verbo "to be" y por eso me alejé del idioma inglés en cuanto lo tuve enfrente. Quiero creer que Madame Sonia, la profesora de francés, estaba orgullosa de mí, siempre me pasaba al frente para exhibir ante mis compañeritos mi excelente pronunciación, que como todo, a falta de práctica, olvidé con el tiempo.

Iba yo en que venía caminando por París, pensando en lo afortunado que era por recorrer esas calles con tanta historia, en la ciudad donde han vivido tantos y tantos artistas, pintores, escritores, escultores y también cocineros, porque si algo hay reconocerles a los franceses, es su cocina. Recién había probado el "Confit de canard" que es algo así como muslos de pato conservados en grasa y después cocinados en su propia manteca. ¡Delicioso! Al menos recordaba que pato en francés se dice canard.
Me encontré con la bonita librería, que en México también conocemos como "Librerías de viejo". Montones de libros, así como en la calle de Donceles en el Centro. La mayoría de los libros (obvias razones) en francés, pero también había muchos en ruso, árabe, otros pocos en portugués, italiano y los menos español e inglés. En fin, no solo soy necio por no haber aprendido francés, también por no hacer caso a la recomendación de no comprar libros mientras ando en la vacación, siendo que estos suelen ser muy pesados e invariablemente tendría que pagar cargos por sobre-equipaje. La verdad es que no creo tener una buena justificación, por eso mejor apelo a su amable comprensión; "Le Grand Livre du Canard Gras: 140 recettes terroir" o algo así como: El gran libro del pato gordo: 140 recetas locales. ¿De verdad? Pregunto yo, ¿de verdad podrían haber resistido la tentación de adquirir este tesoro culinario por solo 5€? la verdad yo no pude. ¡San Google Translator ayúdame!

Libro del Pato Gordo
Ahora si no tengo pretextos, debo aprender francés... y a guisar pato en más de 140 formas diferentes.

Muy contento por mi compra, seguí caminando admirando la arquitectura, la extraña disposición de las calles, donde cada dos o tres cuadras hay una glorieta, o una plaza, o una fuente, un monumento o una escultura. Recuerdo que estaba viendo un aparador cuando una chica con antifaz me tocó el hombro y me pregunto: 
– Excusez-moi, cela vous dérangerait si je fais d'une entrevue à propos de super-héros?
Creo que solo le entendí "Disculpa" y "superhéroes"...
– Je suis désolé, Je ne parle pas français.
Esta era mi muy practicada respuesta, siempre que alguien me preguntaba por alguna dirección o me pedían dinero y quiere decir, Lo siento, no hablo francés.  
–  ¿Parlez-vous le espagnol?
– No.
– ¿Parlez-vous anglais?
– A little.
Y entonces más o menos me explicó que ella estaba haciendo entrevistas para su canal de youtube sobre superhéroes y que si no me importaba contestar unas preguntas. "Tendrá que ser en inglés si no te importa". Siendo honesto, me hubiera gustado mucho haberle contestado en francés, aunque fuera con ese acento chilango que nos distingue e identifica cada que abrimos la boca en cualquier parte del mundo. Les voy a dejar por aquí el video del programa, salgo como dos veces haciendo el rídiculo, pero qué le vamos a hacer...  En una de esas se me ve la calva (min 3:11 y no podía faltar el café).
 
Por cierto, me enteré que se llamaba Louise Tapine hasta que me llegó el e-mail de la entrevista. 

Louise Tapine # 5 SUPER-HEROS


13 de enero de 2016

La Cháchara


Puesto de chácharas en La Lagunilla
Cháchara
Del it. chiacchiera, en pronunciación infl. por ciacciare.
1. f. Conversación frívola.
2. f. coloq. Abundancia de palabras inútiles.
3. f. pl. Baratijas, cachivaches.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados.

Ya que nos pusimos de acuerdo, ahí va la mía. 

Cháchara: Dícese del Tianguis (mercado sobre ruedas) especializado en baratijas, cachivaches, chúnches, mugres y demás basura que a algunas personas les da por coleccionar y/o acumular. En estos "Mercados de Pulgas" (nombre que se les da a nivel global) uno puede encontrar cualquier tipo de producto u objeto nuevo, usado, robado o abandonado. Literalmente cualquier cosa: granadas de fragmentación de la 2da Guerra Mundial, productos de higiene personal, animales disecados, animales vivos (mascotas y de granja), autos, partes de autos, autos en partes, refacciones, herramientas, muebles, muebles viejos, antigüedades, alimentos empacados y enlatados, juguetes y una vez vi en un puesto una botella de cognac francés de 1789 de dudosa procedencia. 

Vengo de una familia de acumuladores, pero ese ya es otro boleto. Desde que yo era pequeño, ir a la cháchara me ha generado gran emoción; no saber que voy a encontrar, o que me va a gustar o que voy a querer comprar simplemente por su aspecto, o su utilidad, o porque simplemente "lo necesito" (referencia a mi acumulador interno) despierta en mí una gran curiosidad. Muchas veces, la gran mayoría, de hecho, uno va a la cháchara buscando algo que hace falta o que se necesita para arreglar algo y por alguna extraña razón, o no hay ese objeto, no es la medida, no fue el vendedor que lo siempre lo vende, u otro comprador se lo llevó dos minutos antes. Así es la cháchara.

Algunas son muy organizadas, donde los puestos están más o menos ordenados por secciones, otras son tan grandes que se vuelve imposible recorrer todos los puestos en un solo día. El tianguis de "La San Felipe de Jesús" en la Ciudad de México, presume de ser el más grande de América Latina con más de siete kilómetros de longitud y treinta mil comerciantes, y neta no lo acabas en un día. Otras son de mucha tradición como el tianguis de la "Lagunilla" reconocido por sus antigüedades e historia, así como grandes personalidades que lo visitaron; María Félix y Mario Moreno "Cantinflas" entre ellos.  Muchos objetos del Museo del Estanquillo salieron de este lugar gracias al afán de coleccionar chácharas del cronista Carlos Monsiváis.

"La Cháchara" corre fuerte en mi familia, mi padre la tiene, mi abuela la tiene, yo mismo la tengo... y supongo que algún día mis hijos la tendrán.

Aquí unas notas sobre las chácharas arriba mencionadas

San Felipe de Jesús - La Jornada 2007
La Lagunilla
Caos e ilegalidad - El Universal

y aquí un mapa de ubicación con las principales Chácharas del DF.

La Guía de Chácharas

5 de agosto de 2015

¡Feria de Pueblo!

“Y su grito, como los cohetes que tanto nos gustan, sube hasta el cielo, estalla en una explosión verde, roja, azul y blanca y cae vertiginoso dejando una cauda de chispas doradas.”

Octavio Paz.
 “El laberinto de la soledad”.

Estaba yo el otro día recordando a Octavio Paz. Más bien, recordando algo que escribió Octavio Paz, porque yo al señor, ni lo conocí. En uno de sus libros más emblemáticos: “El Laberinto de la Soledad”, Don Octavio, a través del ensayo, trata de elaborar una identidad del Mexicano, entre el mito nacional y la realidad de 1950, que no es muy diferente a la de nuestros días. El capítulo “Todos Santos, Día de Muertos”, está dedicado a las fiestas mexicanas. Por un lado, dice, tenemos las fiestas nacionales (la del Día de la Independencia, la de la Batalla del 5 de Mayo, Día de Muertos, la de la Virgen de Guadalupe, etc.) dónde todos nos emocionamos o por lo menos disfrutamos del “puente”;  y por el otro, dice que cada ciudad o pueblo tiene su fiesta particular, la fiesta del gremio predominante del sitio, o la del Santo Patrono, que se festeja con devoción y regularidad. Creo que la última vez que asistí a una de estas celebraciones, fue un día de muertos por allá por 2009 cuando fui a Mixquic; recuerdo que la tragadera fue estupenda, atole de amaranto y tamales para el desayuno y en la comida un puesto de garnachas anunciaba: Filete de venado estilo Yucatán; que por el precio y sabor, dudo mucho que fuera venado. Hace pocos días, tuve la gran alegría de visitar de nueva cuenta una de estas ferias y no les voy a negar que la pasé increíble. Música, juegos mecánicos, gente, y hasta una banderilla con papas fritas.

En tres días comienza “oficialmente” la Feria de Huamantla en Tlaxcala (del 6 al 23 de Agosto), digo oficialmente porque al momento de escribir estas líneas, me encuentro en el hotel que está junto a la Basílica de Nuestra Señora de la Caridad, en el centro del poblado y la fiesta ya se siente con mucho ambiente. Como veo difícil conciliar el sueño, a pesar de la hora (12:25 am), decido dar un paseo por los alrededores. Se respira lo que estoy seguro muchos mexicanos reconocemos como “ambiente de fiesta”; huele a algodón de azúcar, a pan de pueblo, esquites, tamales, cerveza, antojitos y se escucha el repicar de las campanas de la iglesia, acompañadas de cuetones y la brillante luz de los fuegos artificiales ilumina con distintos colores las caras sonrientes de todos los asistentes a la “tradicional serenata” a la Virgen de la Caridad. En realidad creo que el sonriente soy yo… Hace frío pero a los devotos parece no incomodarles, mucho menos a las decenas de parejas que están bailando al ritmo de cumbia del Grupo SuperKids. ¿Saben? Dudo mucho que a la Virgen de la Caridad le guste la cumbia, además, ni las mañanitas le tocaron.  ¿Y yo? Yo sigo sonriendo, mientras observo la creación de una nueva alfombra floral en el atrio de la basílica.


En Huamantla cada año durante la noche del 14 y hasta la madrugada del 15 de agosto se celebra La Noche Que Nadie Duerme. Cuenta la historia que esta tradición, aunque se celebraba la procesión de la Virgen desde el siglo XIX, fue hasta 1943 (después de todo el relajo que se hizo en México por La Guerra Cristera), que se comenzó a elaborar los coloridos tapetes de flores, aserrín y arena para engalanar los pasos de la Virgen por las calles del pueblo. Gracias a esta celebración, entre otras tradiciones, Huamantla se hizo con el reconocimiento del programa de la Secretaría de Turismo “Pueblos Mágicos”. La Celebración sigue al día siguiente con la Huamantlada. Dónde los valientes (y algunos borrachos) arriesgan su vida durante el encierro de toros de lidia, a modo de las mismísimas fiestas de San Fermín en Pamplona, España. Es curiosa la forma en que la gente del lugar percibe la corretiza como “buena o mala”. El año pasado no estuvo muy buena la corrida. No hubo heridos ni muertos.  Pero hace dos años hubo tres muertos y no se cuantos lastimados, estuvo buenísima, me dijo uno de los habitantes del pueblo. Su comentario me recordó el accidente que tuve con “Bailaor” y de cómo me prometí jamás volver a torear. (http://dudangel.blogspot.com/2011/09/de-heridas-y-cicatrices.html)

Celebremos las fiestas! Conservemos las bonitas tradiciones del Pan de Pueblo, los elotes cocidos, los juegos mecánicos y los besos bajo los fuegos artificiales… 


17 de junio de 2015

Paz.


PAZ mental, emocional, espiritual, mundial. Llámale como quieras. Es ESE estado de equilibrio que a muchos nos cuesta trabajo alcanzar, dónde todo está en armonía, estamos llenos de tranquilidad y somos uno con el universo. Hay algunos que incluso pagan a un experto por que les ayude a encontrar el camino hacia la estabilidad. Una vez conseguida uno aprende a atesorarla y a cultivarla a modo que sea un constante equilibrio. Por otro lado, es muy común que está paz se vea amenazada por diversas causas. 

¿Cuáles son los agentes de cambio que afectan esta directamente esta estabilidad? ¿Qué implica en la vida diaria? 

Dicen: “La vida te puede cambiar de un instante a otro” 

Cierto. La vida como la conocemos puede cambiar para siempre, sólo que el cambio es continuo y permanente. Podría filosofar sobre el tiempo, el presente que no lo es porque ya es pasado, en mi futuro en donde estarás leyendo esto, pero que para ti será el presente, etcétera. ¿Realmente queremos ir a esa discusión?  yo creo que no. 

“… Y sin embargo se mueve” decía Galileo. Todo esta en constante cambio. Somos agentes que provocamos cambios, y somos sujetos que reaccionan a diferentes influencias externas que también provocan cambios a nuestro alrededor y en nuestro interior. ¿Cómo reaccionar?. 

Respuesta: No existe un manual de procedimientos. Aún así, cada uno de nosotros se rige por un código de principios que son los que determinan nuestras reacciones. 

Pero además de este cambio constante, también se presentan hitos extraordinarios que generan cambios significativos en nuestra estabilidad. Por mencionar algunos: ganar la lotería, un viaje, casarse, divorciarse, conocer a tu próxima pareja, tronar con la que no es tu pareja (?), enterarte de que tu pareja realmente es homosexual, la muerte inesperada de un ser querido, … o la de moda: ir en un viaje sin retorno a colonizar el planeta Marte (eso si le cambia la vida a cualquiera). 

Lidiar con estos cambios es un tema ya bastante masticado por muchos expertos y otros no tanto. Desde libros como ¿Quién se ha llevado mi queso?; hasta cursos de Manejo de crisis y tanatología, pasando por las diversas corrientes terapéuticas que existen para ayudarnos a aceptar y aprovechar estos cambios de forma positiva. (Leer "El Hombre en busca del Sentido" de Viktor Frankl)  

La conclusión: Las respuestas están en tu interior. 

Consulté con varias fuentes no formales y recopilé las siguientes generalidades: 

– Todo depende de lo que quieres, sientes, sabes que es lo correcto y lo que has aprendido. 
– No nacemos sabiendo
– No hay un manual de vida, ni de como ser feliz, o ser buena persona, pareja, hijo, padre, etc. 
– Todo se basa en la vida de cada uno, por eso el perro existe. 
– De cada uno depende el lograr ser, hacer, sentir, querer y demás.
– Encontrar el equilibrio propio, ese balance nace de uno pero es influenciado por lo externo.


La conclusión de esta profunda idea a la que llevaba meses dándole vueltas es: No importa lo que hagas por mantener tu paz en un estado zen, siempre va a venir algo a darle en la madre. Algunas veces estarás preparado, otras te tomará por sorpresa. Sólo confía en ti mismo, la respuesta por lo general es la primera que se te ocurre, y si no era, prueba la segunda.

Si te caes, pues te levantas y retomas lo que has aprendido en la vida para retomar el estado de paz interior que deseas. ¿Qué no es fácil? Bueno, si fuera fácil no sería divertido.   

27 de mayo de 2015

Cupcakes: El Reto

Receta de mi amá.
Por alguna extraña razón, en la cual no quisiera profundizar, me veo sumergido en lo que a estas alturas podía considerase una actividad pasada de moda: la preparación, horneado y decoración de cupcakes (panquecitos o mantecadas con delirios de grandeza). Permíteme diferir, recientes investigaciones (mías, claro) han arrojado datos sobre su origen. He encontrado en mis libros de cocina, recetas que datan de 1971, ni yo había nacido. Estas preparaciones tienen cuarenta años o más en los escaparates de panaderías y pastelerías de muchas ciudades en distintos países, demostrando que hacer panquecitos no ha dejado de ser una actividad vigente. Si acaso la mercadotecnia, (bendita mercadotecnia que nos das de comer todos los días) ha propagado otros aspectos como marcas, boutiques de cupcakes y hasta concursos. Esto no impide que los mortales sigamos encendiendo nuestros hornos para preparar una tanda de panecillos de naranja en envoltura roja. De este modo me dispuse a obtener todo lo necesario para poder preparar unos panquecitos pretensiosos como se debe.

Receta. Aquí 

Continuando con mi profunda investigación, encontré esta receta, la cual me parece lo suficiéntemente básica para preparar una buena tanda de 24 panquecitos. Además confío mucho en about.com es uno de mis sitios favoritos. 

http://cupcakes.about.com/od/cupcake/fl/A-Cupcake-Classic-Vanilla-Cupcake.htm

Y entonces me di a la tarea de comenzar:

Recetario de Dud. !Tiene el sello de aprobación!
Saque el cuadernillo de recetas. Anoté ingredientes e instrucciones a seguir, paso a paso. Dispuse de los ingredientes y utensilios, y me saque "foto pal fais", a fin de tener evidencias de todo lo que estaba haciendo.
"foto pal fais"

 El verdadero problema con la repostería es que no tienes mucha cancha para la improvisación. Se debe seguir la receta y nada de que le pongo más de esto o de aquello, porque nomás no sale. Acto seguido, añadir los ingredientes en el bol. Batir e incorporar "lentamente" los demás ingredientes. ¿Qué es eso de añadir lentamente? ¿10 gr. por seg.? ¿74 gr. cada dos minutos? La verdad es que desde aquí comencé a notar fallas. En alguna parte del proceso algo no hice bien. Se supone que la mezcla debía quedar poco espesa y no debía batir al menos por diez minutos. Cualquiera que haya batido algo en su vida sabe que si bates una mezcla por más de 8 minutos, tal mezcla queda aguada. Aún con fe de que todo saldría bien, coloqué la mezcla resultante en los moldecitos tan lindos que compré para mis cupcakes.

Horno precalentado a 170 ºC, hornee por 12 minutos.
!Bien sencillo!  ¿qué no? Sobre todo porque mi horno tiene números del uno al cinco, no grados. Si por lo menos hubiera tenido grados Fahrenheit, mis tres años de estudio en ingeniería me hubieran dado facultades para hacer la conversión, pero no. A los ingenieros de Mabe se les ocurrió que estaba chido poner números y que todos los recetarios del mundo iban a cambiar a: "Precaliente su horno el numero 3 por cinco minutos"... ¿Dónde chinguiñas dejé el instructivo del horno?

Tanda número 1.
Resulta que cuando se quema el gas natural,  éste no emite tanta energía calorífica como el gas L.P. ("gas normal") por lo tanto, debes saber que tipo de gas está instalado en tu nueva casa (¿Les dije que estaba estrenando departamento?), aquí  nuevamente los ingenieros de Mabe me ayudaron. El instructivo dice: Si tu horno tiene la perilla en el número 3 la temperatura del horno es 125 -190ºC, esta temperatura puede variar si la altura de tu ciudad supera los 1500 m sobre el nivel del mar. (Dato cultural: la Ciudad de México se encuentra a una altura de 2250 m sobre el nivel del mar.) ¿Cómo diablos precaliento el horno a 170 ºC? (Tip: consiga un termometro)

Espécimen número 1
 Después de calcular que los 170 ºC estaban entre el 2 y el 3 del horno, la primer tanda salió medianamente bien. Buen sabor, la textura medianamente grumosa, miga firme, centro poco hundido y medio pastoso. Dejé enfriar la primera tanda mientras preparaba la mezcla para la segunda. Cuando esta estuvo lista para meter al horno (nota: esos no eran 170 ºC) pude aplicar a la primera tanda la mezcla para el frosting. Ése si me salió perfecto: 50% margarina, 50% azúcar glás y un toque de colorante natural de betabel. Va la segunda tanda a los moldes y en seguida al horno. 12 minutos después, la sorpresa...
¡Sorpresa!

 Conocido fenómeno de la repostería, se me bajaron los cupcakes. Quemados en las orillas y crudos al centro. ¿Por qué? hasta hoy, no lo sé. Llamé a mi asesor de cocina, conocido cocinero en los barrios de Santa Fe, Tlanepantla e Iztapalapa, y me dijo que "Tal vez sea porque batiste durante mucho tiempo o porque te falta más temperatura en el horno, ¿lo tienes en 180ºC?" ...ta madre! Aquí dice 170ºC y mi horno no tiene grados, tiene números. "Tu ponlo más cerca del 3 que del 4" me dijo.

¡Ahí vamos! tercera tanda, cambiando algunos factores como el tiempo de mezclado, adivinando la temperatura del horno y comiendo cupcakes crudos, me dispuse a seguir con lo que en ése momento se había convertido en un reto personal. Pinches panquecitos me hicieron enojar.

Tercera tanda: Los Red Velvet.
Seguí las instrucciones de mi gurú para comenzar con el cupcake que es algo así como la joya de la corona: el "Red Velvet". Deliciosa mezcla de chocolate con harto colorante rojo. Vigilaba constantemente el horno, bajando a todos los santos de la cocina y rezando a los dioses antiguos de Mesopotamia que trajeron el pan al ser humano vi con desesperación que mis red velvet se empezaron a hundir a eso del minuto nueve. Ya nada podía hacer por salvarlos. Me acerqué a la fuente de información más confiable que tenía a la mano en ese momento, #failcupcake en instagram y pinterest. Llegué a foros dónde mucha gente discutía el mismo tipo de problema. A algunas personas se les bajaban los panquecitos incluso en la etapa de enfriado, ya fuera del horno pues. El problema, aparentemente, se encontraba en que el horno estaba demasiado caliente, esto provocaba que las orillas se doraran impidiendo que el calor penetrara uniformemente en el cupcake. 

Tanda número cuatro: "El Fracaso"
Hice nuevas adecuaciones al proceso. Incorporé aún más lentamente los ingredientes, batí por 9 minutos, moví la perilla del gas del horno, más cerca del 3, pero ahora por el lado del 2, neta con la esperanza de estar cerca de los 180ºC, y hornee la cuarta tanda. Para estas alturas ya no creía en los antiguos dioses de Mesopotamia. A la mejor ustedes ya están juzgándome como un hombre falto de fe, y sí, pero no es el punto. La cuarta tanda, la más sencilla, la de sabor vainilla; también conoció el hundimiento.  Me rendí con esta receta. Me acerque a un par de libros: el primero se llama "CupCakes 101" y el segundo, "Cupcakes for Dummies!" y tampoco. A este desastre le siguieron una quinta y sexta tanda. Todos crudos del centro. bueno unos no se hundieron tanto, pero si estaban crudos. La unica forma de recuperar todo este material invertido y no tirarlo a la basura fue hacer budín de pan. El cuál quedó muy lindo, con todos esos colores mezclados y con un toque de frosting a la hora de servir. Estaba tan rico que se acabó antes de que recordara tomarle "foto pal fais".

 



Montones y montones de panquecitos que terminaron hechos budín.